Los diez Nobel que le deben al Caribe

Por: Alexander Arteaga

18/01/2026

El Caribe se caracteriza, entre muchas cosas, por saber relatarlo todo. Aquí no solo se cuentan las historias: se actúan, se exageran, se adornan y se viven desde una experiencia mágica.

Hace poco, en medio de una consulta veterinaria, mientras realizaba la anamnesis —ese proceso fundamental en el que el médico recopila la información aportada por el tutor del paciente para orientar un diagnóstico preciso—, intentaba recolectar rápidamente los datos clínicamente relevantes. Procuraba conducir la entrevista de manera práctica y ordenada. Sin embargo, la tutora, una y otra vez, intentaba tener el control del relato con una narrativa espectacular.

Profundizaba en el contexto con un nivel de detalle abrumador, incorporando elementos clínicamente irrelevantes, pero comunicativamente esenciales para ella. Usaba onomatopeyas, gesticulaba de forma extraordinaria y relataba cada suceso con movimientos y expresiones que transformaban la consulta en una puesta en escena. Mientras la escuchaba, no pude evitar preguntarme: ¿cómo es posible que solo tengamos un Premio Nobel de Literatura en esta región?

Porque el Caribe no es únicamente Gabriel García Márquez. También es Manuel Zapata Olivella, David Sánchez Juliao, Edelberto Geles Berrío, conocido como ‘El Cuchilla’, Reinaldo Ruiz, y tantos otros narradores, orales y escritos, para todos los gustos, con un potencial literario innegable.

El relato no se agota en figuras ya establecidas; las narraciones nacen de la gente común. En el Caribe, cualquiera crea y narra historias, muchas veces de manera espontánea e inconsciente. En Barranquilla, por ejemplo, cayó nieve en una final del Junior. Shakira convirtió sus penas en canciones. Lucho Díaz describe el paisaje de su Guajira con cada gambeta. Y hasta Michael Jackson, después de muerto, llegó a Malambo a escuchar ‘No voy a Patillal’, la canción de Jorge Oñate que “más le gustaba en vida”. En mi pueblo, Barranca Nueva, basta con ponerle nombre a una gripe para relatar una historia de infidelidad, traición y venganza.

En el Caribe, el relato transforma lo cotidiano en una historia fantástica; es un acto de reafirmación cultural y, al mismo tiempo, una manifestación política del sentir de la región. A través de la narrativa, el Caribe le dice al mundo que cuenta con identidad propia, que existe más allá del folclor, que importa, que es digno, que su voz es legítima y su memoria es profunda.